Una de mis lecturas de verano este año ha sido career.fork(): How to thrive as a freelance developer [career.fork(): Cómo prosperar como desarrollador independiente], de Steve Jalim.

El libro está dirigido tanto a desarrolladores que se están planteando trabajar de autónomos como a desarrolladores que ya trabajan de autónomos. Sin embargo, los consejos proporcionados por el autor también pueden resultar útiles a cualquier trabajador del sector IT (consultor, QA tester, administrador de sistemas, etc.) interesado por el autoempleo.

Éste no es uno de esos panfletos dedicados a inflar la burbuja del emprendimiento. No vende el autoempleo como algo cool ni fomenta la equivocada idea de que cualquiera puede ganarse la vida de esta manera si tiene una buena idea y lucha por sus sueños se mata a trabajar. Por el contrario, el primer capítulo pregunta abiertamente al lector si está seguro de querer ser autónomo y le presenta la realidad que se va a encontrar si da el paso.

Este inicio marca la pauta del resto del libro: lo que ofrece son consejos del mundo real acerca de temas como el precio por hora, la gestión de proyectos, las estimaciones, la gestión de las expectativas del cliente, la detección de clientes problemáticos, la comunicación, el equilibrio entre vida profesional y vida personal, etc. Como consultor de gestión documental, me ha sorprendido gratamente que incluya también un apartado sobre la documentación que debe generar y conservar el autónomo.

Todos estos son aspectos que yo tendía a descuidar cuando estaba empezando. A lo largo de dos años y medio al pie del cañón, me he dado cuenta de que los proyectos no suelen complicarse por aspectos técnicos, sino por errores como estimar a la baja, mantener una comunicación pobre con el cliente o trabajar en demasiados proyectos a la vez. Cuando eres tu propio jefe, la planificación y las competencias sociales son al menos tan importantes como las competencias técnicas.

Por otra parte, el autónomo recibe proyectos muy variados y se tiene que encargar de tareas que en una mediana o gran empresa suelen estar repartidas entre varios perfiles. Al comienzo, esto hacía que me cuestionara mi capacidad técnica, hasta el punto de sentirme culpable por cobrar por resolver problemas a los que nunca me había enfrentado antes, lo que acababa afectando a mis tarifas.

Me ha gustado mucho que el libro hable abiertamente de esta problemática y recuerde a los autónomos que están empezando que “te están pagando por tu habilidad para aprender y adaptarte, además de por lo que ya sabes”. El cliente no espera que lo sepas todo, sino que te hagas cargo del proyecto y aprendas lo que haga falta para terminarlo. De hecho, uno de los puntos más positivos de trabajar por cuenta propia es que te pagan por aprender cosas nuevas.

Otro consejo muy valioso del autor es que seamos transparentes y comunicativos con el cliente. Como afirma en el libro uno de sus clientes, “un autónomo que pueda decir que las cosas no van a salir como se han planeado vale diez veces más que el que está callado y espera que va a poder arreglar las cagadas dentro de plazo”.

El fondo de la cuestión es que el trabajo del desarrollador (o consultor, QA tester…) autónomo involucra muchos aspectos que no son de orden técnico. career fork() nos ayuda a tomar conciencia de ellos y aprender a manejarlos mejor. Algo imprescindible si queremos ganarnos la vida de esta manera y no desquiciarnos en el camino.